
Viajar a Toledo es facil, sobre todo si uno esta en Madrid y cerca de Atocha desde donde sale el AVANT, plagio iberico a los francofones vecinos. En media hora estas alla y si no te tocan pasajeros insoportables es casi un viaje grato aunque sin paisajes rutilantes.
Antes de llegar esta la estacion de trenes, un regalo neomorisco mas o menos bien conservado, con sus remedos de todo lo que los cristianos de otrora y ahora se encargaran de esconder, demoler y no saber. Se destacan las luminarias en la cerca exterior con una retorcida estructura de hierros y tambien las arcadas singulares que se ven desde lejos.
Las callecitas empedradas tiene ese no se que que el asfalto nunca podra tener. Para mi siempre lluve en Toledo aunque estoy mas que seguro de que es al vesre y los toledanos se desecan como charque al sol la mayor parte del año.
No se ve, pero sobre el río hay una gran rueda de molino, enorme diria yo que no se aprecia bien porque está en un sitio desarreglado. Pensar que en Londres hicieron una gran rueda para ver la ciudad...
Ya a las puertas de la ciudad vieja se paladea la fragancia de los mazapanes, si ese es el olor de la villa esta bien, lo prefiero a otras versiones menos refinadas y mas mundanas de la vida urbana.